Después de descansar, y cuando el sol asomaba por el horizonte, los garotos se subieron a un auto y comenzaron a recorrer las playas, entre ellas, Playa Brava, Cabo Frío y Joao Fernández, tres de las más top. Mate con aroma portugués, almuerzos en los diferentes restó de los balnearios, sol y mar los pusieron mimosos, muy mimosos, colorados y bronceados a los jóvenes. Por la tarde, cuando Febo se escondía, los tortolitos regresaban a sus aposentos para producirse y volver a salir.
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