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María Eugenia Ritó: "De chiquita quería ser monja"

11111111111111111111111 Tal vez la Iglesia perdió a una de sus principales bastiones de la fe. O tal vez no. Lo concreto es que la vedette volvió a los primeros planos más incisiva que nunca. "Prendó velas, me pongo ropa interior, sushi, perfume y mucho champagne", reveló a la hora de contar cómo le gusta agasajar a su hombre. ¿Qué más?

Que las vedettes vivan de sacarse la ropa hasta quedar prácticamente cómo Dios las trajo al mundo, no quiere decir que en algún momento no les haya gustado vestir bien tapadas. U ofrecerse con Dios, por qué no.

Es el caso de María Eugenia Ritó, una de las vedettes más petisas de todas. Y, sin duda, una de las más sensuales. "Cuando era chica pensé en entrar en un convento. Pero mi mamá se esforzó para que siguiera estudiando", develó en una reciente entrevista con la prensa.

La rubia, desde hace unos años casado con el empresario Marcelo Salinas, pretende extender sus propios límites. "Aprendí a analizar propuestas y decidir de manera inteligente. Si pudiera elegir, me encantaría conducir un programa o probar suerte en el cine", sorprendió.

Y es que para Ritó, su pequeño cuerpo despampanante ("La mejor cola del ambiente, sin dudas", según el ojo clínico de su colega Evangelina Anderson") no conforma el epicentro de su éxito. Todo lo contrario: "La imagen fue importante, pero si no hubiera sido por mi carácter nunca hubiera llegado a nada", subrayó, como para que quedase claro.

Eso sí, a la hora del sexo, la vedette destacó que le encanta "controlar la situación". Y detalló: "Prendo velas, me pongo ropa interior negra y con encajes, sushi, perfume y mucho champagne. Me gusta el juego de seducción y convertirme en el objeto de deseos de mi hombre", concluyó.
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