Los equipos siempre tienen estrellas, pero hay estrellas que sin quererlo se transforman en el equipo. Esto se puede dar porque toda la expectativa está puesta sobre su presencia, o porque su actuación sobresale por sobre las demás.La estrella de Gran cuñado es Cristina, y tiene el mayor (por no decir casi todo) el protagonismo. Néstor también logra atención para sus apariciones pero esto no es más que la consecuencia de ser el “primer damo”.
Todo gira alrededor de la imitación de la presidenta: sus discursos, su discusión con Marcelo Tinelli, dónde deja su maletín, sus nominaciones, su historia de amor con Néstor y su primer beso con él, su posible expulsión. etc. Sería injusto no reconocer que parte de este gran protagonismo se debe al logrado trabajo del imitador, Martín Bossi.
El resto de los personajes de la casa quedó opacado y casi ausente, en algunos casos reducido solo a un saludo con el conductor del programa. Participantes que parecían prometedores, como Sergio Massa y Francisco de Narváez, quedaron eclipsados a manos del trabajo de Bossi.
De todas formas Tinelli, olfato y minuto a minuto en mano, la explota al máximo la imitación de la presidente, saber que todas las miradas, políticas y no políticas, están puestas sobre el programa y sobre esa actuación, es parte de lo que él busca y disfruta.Un jugador se comió la cancha y al resto del equipo. 22222222222222222222222222
