
Después de un comienzo impreciso por parte de ambos conjuntos, River ensayaba un ligero dominio, casi sin llegadas, pero antes de la media hora, y en una ráfaga, Boca sentenció el clásico con más efectividad que justicia. La apertura llegó con un gol en contra del arquero Juan Pablo Carrizo, que tuvo una salida desafortunada en un tiro de esquina y empujó el balón hacia su propia valla, y enseguida, luego de una serie de rebotes dentro del área visitante, Palermo cabeceó por encima de Carrizo para aumentar la cuenta y desatar la euforia de los fanáticos auriazules.
En la segunda parte, River tuvo el control del balón casi todo el tiempo, pero Boca se replegó bien, y cuando el ‘millonario’ tuvo sus ocasiones chocó contra la seguridad de Cristian Lucchetti, el arquero de Boca. Ambos conjuntos terminaron el encuentro con diez jugadores por las expulsiones de Clemente Rodríguez, en Boca, y Matías ALmeyda, por el lado de River, por mutua agresión.
"(Estoy) contento, disfrutando de esto. Vivo cada partido como el último, es ahora cuando empiezo a sentirlo de esta manera, recuerdos, nostalgia de todos estos clásicos que son algo único, que se sienten y se viven de esa manera", dijo Palermo, quien se retiró en medio de una ovación en una colmada Bombonera. "Lo principal es que se ganó, esto es para la gente, que lo tiene más que merecido", agregó.

















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