
"Tengo que pararlos", asegura Putin en una de las 34 escenas de este cómic en clave política en el que aparece en pleno estado de nirvana rodeado de un grupo de malencarados y barbudos terroristas con aspecto afgano, árabe y, por supuesto, caucasiano.
Seguidamente, nuestro protagonista salta en un autobús en plena marcha, donde los terroristas han colocado una potente bomba, al estilo de "Máxima Velocidad", la película de acción interpretada por Keanu Reeves.
Cuando la tensión era insostenible, un gigantesco oso ("medvéd", en ruso) aparece en escena y entra de un salto en un micro al volar pos los aires la mampara trasera, ante el pánico de los pasajeros.
Pero no hay nada que temer, ya que el oso es en verdad el disfraz utilizado por el ayudante de Putin, (Dmitri) Medvédev (el presidente ruso), alias "nanopersona", una especie de genio de la tecnología al que el agente ordena desactivar la bomba.
Entonces, Medvédev se saca de la chistera uno de sus gadgets, pero una nueva amenaza acecha, aunque en esta ocasión no se trata de terroristas, sino de zombis con cubos azules sobre sus cabezas.
Esta escena es un claro guiño político a la campaña desatada por varios grupos antisociales contra el uso de sirenas por parte de los coches oficiales en Moscú.
Estos zombis, que intentan hacerse con el control del autobús, exigen, entre otras cosas, la libertad del encarcelado magnate ruso Mijaíl Jodorkovski, la elección directa de los gobernadores y el retorno de la prensa libre, habituales demandas de la oposición al Kremlin.
"Dima (diminutivo de Dmitri), apura, sólo quedan nueve viñetas", grita Putin. En ese momento hace su aparición un tercer personaje, (el viceprimer ministro Ígor) Sechin, mano derecha de Putin y uno de los políticos más vilipendiados por la oposición, y que en el cómic es una especie de hombre invisible armado hasta los dientes.
Finalmente, Medvédev logra desmontar el artefacto explosivo y lo lanza lejos del autobús dos segundos antes de su detonación, pero nuestros héroes están completamente rodeados por zombis y un gigantesco luchador de sumo, alias "trol".
Entonces, Putin, un aficionado al judo, reta al gigante a batirse en el tatami, última viñeta del primer episodio del cómic que lleva por título: "Amenaza oculta".
El combate tendrá lugar en el empedrado de la plaza Roja con las murallas del Kremlin, el centro comercial GUM y la basílica de San Basilio como fondo, pero eso será el próximo capítulo, que sus autores prometen que saldrá dentro de un mes.
El guionista, Serguéi Kalenik, dice que elaboró el cómic en apenas dos semanas y que ninguno de sus colaboradores recibió dinero a cambio, aunque reconoció que busca financiación para los próximos episodios.
"Pensamos que las elecciones están a la vuelta de la esquina y que las cosas están muy aburridas en internet y nadie está haciendo nada divertido sobre la votación. Así que decidimos tomar medidas y hacer un cómic", dijo.
Algunos internautas criticaron a Kalenik por hacerles el juego a las autoridades al convertir en héroes al tándem dirigente Putin-Medvédev y dibujar a los opositores como personajes malvados sedientos de sangre.
Este cómic aparece poco después de que Putin lanzara la campaña electoral para los comicios parlamentarios de diciembre con la creación de un Frente Popular a imagen y semejanza del Partido Comunista de la Unión Soviética.
Aunque Medvédev es el presidente del país, Putin es considerado unánimemente el líder nacional. Sin embargo, sus índices de popularidad se encuentran en su nivel más bajo debido a la desocupación, el aumento del costo la vida y la corrupción. 22222222222222222222222222